Diario de Berlín, día 5: Parque Mauer, Nikolai y vuelta a casa

DÍA 5, SÁBADO 27 MAYO 2017

Nos levantamos sobre las 9:30, nos duchamos y cuando estuvimos listas bajamos a desayunar. No quisieron repetir en el sitio de los días anteriores así que buscamos otro en la avenida principal, llamada Frankfurten Allee. Encontramos uno llamado STEINECKE, que pertenece a una cadena. Pedimos varios bollos, sándwiches, zumos, tés, etc., pagando 19’5€ en total. Aquí podéis ver más fotos del local y todos los ricos productos que ofrece.

Una vez de vuelta en el apartamento, cerramos las maletas y dejamos las llaves en el buzón sobre las 12, hora acordada con el dueño. Caminamos hasta la boca de metro y allí Amalia y Mara se despidieron de nosotras, pues marcharon directamente hacia el aeropuerto porque su vuelo salía a las 14 para Ginebra.

Las demás fuimos en metro hasta ALEXANDERPLATZ, en donde tuvimos que hacer cola en las taquillas para dejar las maletas y no cargar con ellas todo el día. Aquello fue una guerra, pues no había cola ni ningún controlador así que, como estaban todas ocupadas, en cuanto quedaba una libre cundía el pánico y todo el mundo se tiraba a por ellas. Había tamaño grande por 6€ (en el que nos cabían tres maletas de cabina y un macuto) y otras pequeñas por 4€ (cabe una maleta de cabina y un bolso). Una vez que metes el dinero base sólo hay que retirar la llave; cuando se vuelve a meter la llave para recoger la maleta la máquina calcula el precio a pagar, que hay que meter en la ranura; si te pasas del tiempo mínimo (al parecer es un día) el importe final aumenta proporcionalmente. Había alguna que tenía precios desorbitados, sin llave, imposibles de utilizar, pues se ve que habían dejado dentro los bultos desde hacía mucho tiempo. Al parecer hay otras taquillas para dejar equipaje en la Estación Central, Friedrichstrasse, Potsdamer Platz, etc, además de en los aeropuertos y en la Estación Central de buses.

 

Nosotras conseguimos coger, en el mismo momento, una pequeña para Miriam, que se iba antes, y otra grande para las tres, fue toda una suerte. A continuación cogimos el metro hasta el parque de MAUER, en donde los domingos hay un gran mercado al aire libre. Hacía muchísimo calor así que compramos primero dos botellas de agua (3€) y luego cuatro zumos naturales (4€). En dicho parque hay un anfiteatro en donde por la mañana hay actuaciones de actores independientes y a partir de las 15 dicen que es cuando empieza lo bueno, el karaoke, sin embargo nosotras no nos quedamos para verlo. Si sois muy hippies y/o de mercadillos, os gustará el ambiente, con gente de todo tipo tirada por la hierba, comida rápida, etc., a mí no me conquistó, la verdad. Aquí podéis ver más fotos del parque.

Vimos un poco de la actuación de un payaso pero no nos gustó demasiado así que marchamos en busca de un restaurante a la sombra. Todas las terrazas estaban ocupadas pero finalmente encontramos una mesa con sombrilla en un restaurante italiano llamado IL GIRADISCHI, así que, dado el cansancio acumulado, nos sentamos. Pedimos una ensalada de burrata y tomate de primero y un par de pizzas de segundo; para beber cerveza, agua y africola. Estaba bueno todo, pagando 40€ (10€ por persona). Aquí podéis leer la opinión y fotos que subí a Tripadvisor sobre este local.

Volvimos a Alexanderplatz y allí nos despedimos de Miriam, que cogió en una parada cercana el bus TXL hasta el AEROPUERTO DE TEGEL (antes pagó 4€ por su taquilla al sacar la maleta). Elena, Betty y yo aprovechamos las últimas horas en Berlín para dar un paseo hasta el barrio de NIKOLAI, que es la zona más antigua de Berlín. Veréis callejuelas con ambiente medievales llenas de tiendas, restaurantes, artesanía, etc. Como ocurrió en el resto de la ciudad, este barrio fue destruido por las bombas durante la época de la Segunda Guerra Mundial. En este caso la zona no fue reconstruida hasta finales del siglo XX, siguiendo el antiguo trazado y estilo de la Edad Media.

Aprovechamos para sentarnos en una amplia terraza arbolada llamada ZUR GERICHTSLAUBE-BERLINER KÜCHE. Pedimos una tónica y una botella grande de agua con gas, cobrándonos 15€ por todo, vamos un atraco.

Volvimos a Alexanderplatz, cogimos las maletas (pagamos 6€ para sacarlas de la taquilla) y tomamos el metro+cercanías S9 hasta el AEROPUERTO DE SCHONEDEL (por cierto, en el trayecto vimos al revisor, que nos pidió el billete a todos los que íbamos en cada vagón). Una vez allí pasamos el control de seguridad, en el que estuvimos un buen rato dado que había unos españoles delante que no sé que llevaban en la maleta pero en vez de separarlos y continuar, pararon dos filas enteras hasta que se resolvió el problema…

El avión se retrasó media hora así que llegamos a Oporto sobre las 12 portuguesas (1 españolas). Betty había dejado el coche en el parking LOW COST del aeropuerto así que fuimos a recogerlo, pagando 26€ para retirarlo (de miércoles a las 14:30 hasta el domingo a las 24h, vamos, una ganga). Arrancamos en dirección a Galicia, tranquilamente, pues llovió bastante durante el trayecto. Me dejaron en Vigo más tarde de las tres y ellas continuaron hacia Pontevedra. Y aquí termina el viaje relámpago, por lo breve pero intenso, a Berlín.

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