Diario de Japón, día 18: Tokio-Madrid

DÍA 18, JUEVES 3 NOVIEMBRE 2016

Nos levantamos a las 8 de la mañana y desayunamos en el cuarto el último combo de sushi del Family Mart. Las vistas desde la habitación eran realmente bonitas. Cerramos las maletas y bajamos al hall a hacer el check out en las máquinas. Salimos del hotel sobe las 9:45 en dirección al metro.

Cuando llegamos a los tornos de entrada comprobamos que la tarjeta de 24 horas que habíamos comprado el día anterior aún funcionaba así que no tuvimos que comprar más billetes. Fuimos hasta DAIMON y de ahí cambiamos a la línea que va al AEROPUERTO. Al salir del metro ya fue otra historia, pues metimos la tarjeta y se abrió el torno, como siempre, pero se encendió la luz roja en vez de la verde. Había dos guardias en un mostrador pero ni repararon en nosotros así que continuamos caminando. Imagino que igual se trataba una línea privada o había que pagar un suplemento de aeropuerto a mayores.

Facturamos las maletas (la mía pesaba 22, siendo el máximo 23kg, no me pasé por los pelos), pasamos el control de seguridad y fuimos a echar un vistazo a las tiendas con el fin de gastar los últimos yenes que teníamos. Pelayo compró una gorra de Tokio (2700Y/24’5€), pues siempre compra una en todos los destinos que visitamos, unas gomas de borrar con forma de sushi (350Y/3’2€) para su sobrino y yo un llavero de Hello Kitty con el Monte Fuji (450Y/4€). Japón nos pareció bastante caro en general pero sin embargo el aeropuerto nos pareció que estaba igual que el resto de tiendas, pues siempre suele ser el peor lugar para comprar nada.

Embarcamos en el primer avión, que era de ANA, y al poco de despegar nos dieron de comer. Después casi nos matan de hambre, pues hasta 8 horas después no nos dieron el desayuno, ni siquiera un temtenpié.

Cuando el avión llegó a MUNICH bajamos famélicos así que nos comimos un trozo de pizza y un bocadillo cada uno. Tras dos horas de espera en el aeropuerto de Múnich, salió nuestro segundo avión, en el que nos dieron de cenar. Como estábamos muy llenos Pela no probó bocado y yo comí algo de pasta. Dormimos a pierna suelta hasta que llegamos a nuestro destino, el aeropuerto de Barajas de Madrid.

Nuestro amigo Elías nos vino a recoger al aeropuerto mientras Tamara preparaba la cena: rosca de jamón y queso, ensalada, pizza, etc. Una vez en Madrid nos dimos cuenta que lamentablemente nos había quedado la raíz de wasabi en la neverita de la habitación del hotel de Tokio, ¡qué lástima! No podremos estrenar nuestro rallador de wasabi… Eso sí, Pela lo usa hoy en día para rallar el jengibre.

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