Diario de Japón día 9: Osaka (Kuromon Ichiba, Bahía, Spa)

DÍA 9, MARTES 25 OCTUBRE 2016

Abrí los ojos pronto, como ocurre habitualmente, y al rato desperté a Pela. En nuestro segundo día en Osaka decidimos desayunar en el Mercado de KUROMON ICHIBA. Para ello cogimos el metro hasta la parada de NIPPONBASHI utilizando el OSAKA AMAZING PASS.

Cuando llegamos al mercado eran las 9 de la mañana y muchos de los puestos todavía estaban cerrados o preparando la mercancía para exponerla. En España el que quiere el mejor producto tiene que madrugar pero aquí se ve que no, cosa que nos extrañó. Enseguida nos dimos cuenta de que los precios eran exageradamente más altos con respecto al día anterior por la tarde, cuando habíamos visitado el mercado por primera vez; empiezo a sospechar que este mercado es orientado a turistas…

Kuromon ichiba

Nos dimos una vuelta primero por las galerías (si llueve podéis ir igual porque es cubierto) para hacernos una idea general y después nos decidimos por desayunar lo siguiente:

-2 pulpitos rellenos de huevo de codorniz (2x250Y=500Y/4’5€): muy ricos y originales

Kuromon ichiba

-6 takoyakis (450Y/4€): como siempre, típica comida rápida japonesa que encontraréis en todas las calles del país

Takoyakis

-futomaki: es un temaki gigante, bueno de sabor

Kuromon ichiba

-2 cuencos de udon: aceptables

-1 cerveza Asahi grande (estos tres últimos en un puesto sentados, pagando 1080Y/10€ por todo)

Asahi

-pez globo 1550Y/14€: yo no iba convencida de probarlo pero Pelayo sí que quería así que buscamos un puesto especializado sólo en este producto y allí compramos una bandeja con sashimi. Venía listo para tomar, acompañado de salsa de soja y lima. No nos gustó demasiado, era bastante insípido y duro. A mí me entró el susto cuando el señor nos dio un papel con un teléfono pero no pudimos entendernos con él, pues no hablaba nada de inglés… Imagino que es un teléfono de emergencias por si contiene toxina.

Finalmente pagamos por todo un total 32’5€, lo cual me pareció muy caro para un desayuno en un mercado. Tengo cada vez más claro que se trata de una atracción para turistas, aunque reconozco que es un lugar bonito y curioso (ideal para pasear y mirar pero no para comprar, pues los precios son prohibitivos). Vimos jureles a 15€ la pieza, melones a más de 100€, cinco tomates a 15€, etc. Durante este viaje tuve, por primera vez en mi vida, problemas para ir al baño (imagino que por comer tanto arroz) y tuve que comprar un kiwi de “emergencia” en un puesto, ¡¡¡teniendo que pagar por él 1’60€!!!

Tras el mercado decidimos ir a visitar el MUSEO DE HISTORIA NATURAL, en Nagai. Se encuentra en un parque bastante grande que cuenta con un jardín botánico, un estadio, un bonito estanque lleno de lotos, etc. La entrada era gratuita al mostrar el OSAKA AMAZING PASS en la puerta.

Museo de Historia Natural de Osaka

El Museo era bastante cutre aunque tenía alguna cosa interesante; si vais muy justos de tiempo es una visita que creo que no merece la pena. Dentro del recinto coincidimos con varias excursiones de colegiales y es que se ven a todas horas por la calle, debe de ser bastante habitual que salgan de visita.

Cuando salimos del museo, tras la visita, nos encontramos en el hall a los niños sentados comiendo sus bentos. Cada grupo llevaba un gorrito diferente, colocándose juntos los de la misma clase. Me acerqué a ver lo que les habían preparado sus mamás y tenían verdaderas virguerías (pastelitos de arroz de todos las formas y colores que os imaginéis, sushi, y un largo etc.). Cada uno se sentaba descalzo encima de su pequeña toalla, que llevaba cada uno en su mochila, sacaba los palillos y a comer, eran muy ordenados y la mar de graciosos.

Colegiales a la hora de comer

Cuando nos dirigíamos caminando hasta la entrada del metro se puso a llover así que tuvimos que apurar el paso. Decidimos continuar la jornada visitando la BAHÍA DE OSAKA así que cogimos, una vez en la estación de metro, la línea verde oscura hasta OSAKAKO. Cuando salimos a superficie nos dirigimos a las oficinas del barco SANTA MARÍA, viaje que también incluye el OSAKA AMAZING PASS. El embarcadero está justo al lado del ACUARIO DE OSAKA, el cual no es gratis, pero tiene un descuento de 100Y con el pase.

Acuario de Osaka

Una vez allí, la chica de la ventanilla nos informó que el siguiente viaje era a las 14 horas, o sea, faltaba media hora. No había que sacar tickets ni reservar plaza, simplemente ponerse a la cola 15 minutos antes de la hora. Fuimos entonces a dar una vuelta por el Centro Comercial que había al lado del embarcadero y echamos un ojo a los restaurantes para comer algo a la vuelta del viaje en barco. Sí nos sentamos un rato para descansar y tomar una Asahi (300Y/2’7€) y unos saladitos que habíamos comprado en un combini.

Santa María

Al rato nos pusimos en la cola y rápidamente entramos en el barco, que era una réplica de una de las naos de Colón (pero a doble de tamaño). De hecho había banderas españolas en la oficina donde estaba la chica informando. No tenemos muy claro qué hace este barco en Japón pero, como españoles, evidentemente nos hizo gracia.

El viaje duró sobre 40 minutos, pasando por debajo de varios puentes, además vimos el COSMO TOWER (el edificio más alto de Osaka y el segundo de Japón). Fue un viaje muy agradable pero reconozco que me pareció más bonita la bahía de Tokio.

Bahia Osaka

Al salir del barco fuimos a comer, escogimos uno de los numerosos chiringuitos que había alrededor de la plaza central del centro comercial, llamado PERFECT BUTADON; nos decidimos por dos menús:

Estaba todo bastante bueno y muy abundante, pagando 1000Y/9€???. Además Pela cogió un par de cervezas en otro chiringo de bebidas por 600Y/5’5€, pues en este no vendían alcohol.

Después de comer nos subimos a la NORIA de colores que estaba al lado del centro comercial, también incluida dentro del OSAKA AMAZING PASS. Desde arriba había unas espectaculares vistas del atardecer, disfrutamos mucho de la vuelta.

Noria

Vistas desde la noria

Para bajar de la atracción y llegar a la calle tuvimos que atravesar nuevamente el centro comercial, entrando esta vez por el segundo piso. Justo allí había un bar de esos en los que hay animales para acariciar, con varias especies: llamas, perros, gatos, cerdos, conejos, canguros, tortugas, etc. Había un montón de gente, algunos tocando los animales, pero otros mirando el móvil o haciéndoles fotos, no hay quien entienda estos japoneses…

Al salir del centro comercial en dirección a la boca de metro vimos de casualidad la copia de la SIRENITA de Copenhague, que estaba en el puerto, en un lugar que nos pareció poco vistoso al estar entre barcos, difícil de encontrar.

Cogimos el metro hasta el HOT SPRING NANIWA, que es un onsen (spa al estilo japonés), con el fin de relajarnos un poco, pues estaba también incluido en el OSAKA AMAZING PASS. No nos fue fácil de encontrar, pues se encuentra en la última planta de un edificio comercial y como casi siempre los carteles sólo están en japonés. Os cuento cómo se desarrolló, pues una vez que llegamos a la recepción, como apenas hablaban inglés (para variar), nos entendimos como pudimos con ellos:

-primero se dejan los zapatos en las taquillas, que cuestan 100Y/0’9€ pero luego se recupera el dinero.

Taquillas HOT SPRING NANIWA

-A continuación se pasa por recepción, en donde venden toallas, por si os hacen falta. Nosotros compramos dos (150Y/1’4€ cada una), son muy pequeñas pero así nos quedaron de recuerdo, pues llevan el nombre del onsen en japonés y cupieron en la maleta.

Recepción HOT SPRING NANIWA

-Después se entra en los vestuarios y de allí a la zona de piscinas, pero ojo, es por sexos separados por lo que si vais en pareja tendréis que separaros en la entrada y no volveréis a veros hasta que salgáis del spa.

-Una vez en el vestuario hay que desnudarse completamente, pues en Japón no usan bañadores para los spas; nosotros que habíamos llevado en la maleta volvimos con ellos tal cual fueron así que podéis obviarlos.

-La ropa se guarda en otra taquilla, ya dentro del vestuario femenino o masculino, que cuesta otros 100Y/0’9€ pero que también se recuperan al final.

-Hay que ducharse antes de entrar en las piscinas en una serie de tocadores para enanitos, me explico: ellos en vez de ducharse de pie, como hacemos aquí, lo hacen sentados en banquetas de plástico, enfrente del espejo. A mí no me hizo mucha gracia poner el culo en la banqueta en la que se había sentado otra antes pero no había otra opción. En cada puesto hay botes enormes con champú, gel y acondicionador. Hay que intentar no salpicar a las de los lados, pues sería de muy mala educación.

-Una vez duchada fui probando todas las piscinas que había:

a) Interiores: eran cinco distintas con temperaturas ascendentes (desde 38º hasta 41º); en la última no conseguí meterme porque estaba demasiado caliente. Una de ellas tenía burbujas y otra una especie de respaldos para tumbarse dentro del agua.

b) Exteriores: para mí es la parte más bonita del balneario, pues está en la azotea del edificio y a pesar de que estaba lloviznando se estaba estupendamente, viendo las estrellas y la luna. Fuera hay dos piscinas, tres barreños individuales, una zona para mojar los pies y una zona para tumbarse. Esto sí, pasan justo por encima los aviones del aeropuerto cada diez minutos, además tan cerca que al principio parece que se van a caer en el onsen.

Como dentro hacía mucho calor, yo alternaba un rato fuera y un rato dentro, además de beber agua en una fuente que había en la zona cubierta. También había dos saunas:

-seca: el suelo estaba lleno de toallas en las que se sentaban las chicas y que venía a cambiar una señora cada cierto tiempo; aún así me pareció una guarrada, sentarse en una toalla en la que acaban de poner el culo… Para entretenerse había dentro una TV con las noticias.

-húmeda: había dos saunas húmedas, una con TV (en la que estaban echan un “interesante” documental sobre palomas) y otra sin TV (en esta había un cubo de madera con sal con la que las mujeres se frotaban el cuerpo, entiendo que para hacerse un peeling, así que las copié y la verdad es que la piel me quedó suavísima).

Al ser la única occidental no pude hablar con nadie, pero todas me miraban sin parar. Por cierto, me dormí un rato en la zona para tumbarse que había en el exterior, no sabría decir cuánto. Por las marcas de las baldosas que me quedaron grabadas en el cuerpo no debió de ser poco…

Entre unas cosas y otras me pasó rápido la hora y media que habíamos decidido Pelayo y yo permanecer en el onsen. Antes de vestirme me duché en las banquetas y pude observar como las compañeras de alrededor se afanaban en frotarse ABSOLUTAMENTE todo, lavarse los dientes, etc. Tengo que confesar que llegó a ser un poco desagradable en algún momento… Con lo vergonzosos, tímidos y pudorosos que son por la calle me extrañó verlas allí tan tranquilas y espatarradas.

En el vestuario había zona de tocadores con secadores; también podéis pesaros gratuitamente en una báscula que hay en el vestuario. En recepción venden además muestras de crema de Sisheido a 80Y, por si os interesa. Me vestí y salí al hall, en donde ya me esperaba Pelayo, que estaba mirando los puestos de comida y los sillones para relajarse que allí había. La verdad es que fue una muy grata experiencia y salimos muy relajados, es una actividad que recomiendo. Incluso hay opción de darse algún masaje o tratamiento pagando aparte.

Sillones HOT SPRING NANIWA

Una vez fuera caminamos por el barrio de Shinsaibashi, siguiendo una avenida cubierta llena de tiendas y restaurantes que se llama SHINSAIBASHI-SUJI, lo que nos vino bien porque seguía lloviznando. Como la calle no se acababa nos cansamos un poco de tanta tienda y decidimos coger el metro hasta NAMBA para cenar en DOTONBORI. Cuando salimos al exterior nos encontramos con muchísima gente, había colas en todos los restaurantes.

Sushiman Ganko

Yo quería probar el típico restaurante de sushi que pasan los platos por una cinta pero suponía esperar varias horas hasta que nos tocase el turno. Finalmente entramos en otro local de sushi, sin cinta, llamado GANKO, el cual pertenece a una cadena (detalle del que nos enteramos posteriormente). Había un par de sushimanes en la barra así que nos sentamos cerca de uno de ellos para ver bien cómo trabajaba. Esto fue lo que pedimos:

-bandeja de piezas variadas por 4100Y/37€ para 2-3 personas (con ingredientes como atún, salmón, cigala, huevas, cangrejo, calamar, anguila, tortilla, etc.)

sushi

-Botellita de sake para beber, muy bueno

Sake

Pagamos 4946Y/45€, lo cual me pareció un precio excelente, pues estaba bastante rico. Tras la cena entramos en un LAWSON y nos hicimos con todas las ricas galletas florentinas que quedaban. Paseamos por la espectacular zona del río por última vez, hicimos las últimas fotos de Glicoman y volvimos para el hotel. Yo estaba fundida del spa así que caí roque en menos de cinco minutos.

 

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*