DIARIO DE TAILANDIA. DÍA 18: KOH LANTA (SALA DEN)

LUNES 9 NOVIEMBRE 2015

Nos levantamos sobre las 8:00 y fuimos a desayunar. Comí como si fues el último día del mundo, qué peligro tienen los buffets libres…

Tras el desayuno, y mientras Pelayo acababa de arreglarse, me fui a dar un baño rápido al mar, que estaba como un plato. Estaba chapoteando cuando, de repente, vi una pequeña medusa naranja, me asusté y salí. Me fui a la piscina, a seguir con el baño.

Estando allí, salió Pelayo de nuestro bungalow y me acompañó nuevamente a la playa, pues él también quería bañarse en el mar. Luego visitamos la piscina otra vez, en donde estuvimos jugando al voley con los balones del hotel.

Después de tanto remojo nos vestimos y cogimos la moto, tomando dirección hacia Sala Den. Allí Pelayo se cortó el pelo en una peluquería por 200B/5€. Yo, mientras, me di una vuelta por la calle principal (aunque en realidad el pueblo es poco más que eso), mirando los puestos de comida que había, y aproveché para comprar pasta de dientes en un Seven Eleven por 14B/0’35€ (para mí resultó estar malísima de sabor, pues estaba amarga como un diablo, sin embarto a Pelayo le gustó).

Embarcaderos en Sala Den

Cuando Pela salió de la peluquería se emperró en que probase yo a llevar la moto, después de un desagradable incidente que había tenido en España, con el fin de perderle el miedo. Di unas vueltas por una recta en la que que no había tráfico, con Pelayo de paquete, pero desistí porque no me veía segura y no quería desgraciarla.

Corte de pelo

De camino al hotel vimos un mercado de comida y paramos en él. Había pescados del día (muchos de los cuales no conocíamos), verduras variadas, especias, fruta, etc. Por fin tuvimos la oportunidad de probar el DURIAN, que es una fruta con la que está prohibido entrar en los hoteles (hay carteles anunciadores). Suponemos que las cáscaras huelen mal porque la señora que lo vendía nos dio un trozo y estaba riquísimo (sabía a plátano pero tenía textura como de ciruela).

 

 

 

 

Mercado local

Dejamos la moto en el hotel y Pelayo se dio una ducha rápida para sacarse los pelillos restantes después del corte. Yo, mientras, busqué en Tripadvisor un restaurante por la zona, decantándome por el THAI CAT, que estaba justo al lado del hotel, en la playa. Disponían de pequeñas casetas de madera para comer tumbados mirando a la playa, en las que caben 2-4 personas como mucho. Nos llamó la atención el gran número de camareros que había sirviendo, a pesar de que los clientes éramos pocos.

Bungalows del Thai Cat

Esto fue lo que pedimos:

-Ensalada de papaya frita con calamares, gambas y salsa de cacahuetes (exquisito)

-Morning glory con arroz blanco

-Noodles chinos de huevo con pollo y verduras

-De postre plátano en leche de coco

Para beber Pelayo pidió una cerveza Shinga y yo un batido de guava. Además Pelayo pidió un capuccino iced que estaba riquísimo. Pagamos 800B/20€ por todo. Después de comer yo me recosté en las colchonetas y me quedé dormida durante más o menos una hora. Lo bueno es que los del restaurante no nos echaron de allí, las casetas estaban para eso (yo voto por importar esa idea a España).

Mientras yo dormía, Pelayo estuvo de cháchara con uno de los camareros y éste le vendió un bálsamo de Bayer que, según él, era estupendo para las molestas picaduras de mosquito. Le cobró 50B/1’25€, que incluyó en la cuenta. La verdad es que no nos vino mal. Aquí tenéis la opinión del restaurante en Tripadvisor: https://www.tripadvisor.es/ShowUserReviews-g303905-d1965177-r405840996-Thai_Cat-Ko_Lanta_Krabi_Province.html

Volvimos para el hotel, nos pusimos el bañador y nos metimos nuevamente en el mar. El agua picaba por momentos, como si hubiese medusas microscópicas que no veíamos. Al rato salimos y nos fuimos para la piscina, donde estuvimos nuevamente jugando al voleibol.

Salida a Long Beach desde nuestro hotel

Tras un buen rato nos vestimos y cogimos la moto con el fin de buscar un cajero para sacar dinero. Vimos uno en la carretera principal que llevaba a Sala Den, en una tienda tipo ultramarinos, así que paramos allí. Sin embargo fue imposible sacar dinero con las tarjetas de ING que llevábamos. Menos mal que Pelayo llevaba una de Barclays, porque fue la única que funcionó…Si no, no sé qué hubiéramos hecho…

A las 19 habíamos quedado con Dirk e Ivette para cenar en el BAMBOO así que en cuanto conseguimos sacar el dinero nos dirigimos al restaurante de Kung. Cuando llegamos ya estaban sentados en una mesa.Esta vez dejamos al chef que nos pusiese lo que él quisiese de cenar. Esto fue lo que comimos:

-Ensalada de papaya

-Marisco con ajo, huevo, etc.

  

-Tallarines con curry verde

-Marisco con leche de coco

-Phad Thai

-Plátano frito con miel

 

Para beber unas cuantas cervezas, iced cafés y batido para mí. Pagamos entre los cuatro 1930B/48’25€.

Después de cenar acompañamos a Dirk e Ivette hasta su hotel para pagar la excursión a las islas Phi Phi que ellos se habían encargado de reservar en la recepción para ir juntos al día siguiente. Querían hacerlo con una empresa llamada OPAL, pues habían quedado muy contentos después de la de las CUATRO ISLAS que hicieron con ellos, al contrario que nosotros con Lanta Hill Gardens. El precio era 1300B/32’5€ por persona, y 2€ más por pagar con tarjeta (nos dimos cuenta que es bastante habitual que te hagan un pequeño recargo cuando pagas con tarjeta).

Dirk, Ivette, Kung, Pelayo y yo

Mientras Ivette y yo pagábamos al lady boy de la recepción, que era muy simpátic@, Pelayo y Dirk fueron a devolver la moto de alquiler de ellos a un local que había en la carretera principal (así luego volvían juntos en nuestra moto y no tenía que venir Dirk caminando desde allí). Luego nos invitaron a tomar algo en su habitación que, por cierto estaba genial (de estilo moderno). Nos despedimos de ellos sobre las 22:30 y tomamos rumbo hacia nuestro hotel.

Por el camino vimos un mercado nocturno así que paramos a curiosear. Había un concierto de chicos jóvenes, en el que sólo había unas jovencitas escuchando, atracciones para niños, puestos de comida, ropa, etc. Encontramos por fin un puesto de insectos y gusanos pero no nos apetecía probarlos en ese momento… Ya no teníamos hambre después de la cena y además se veía que llevaban fritos un buen rato. Sin embargo aproveché para hacer fotos, por lo que tuve que pagarle 10B/0’25€ al dueño del puesto. Tras dar una vuelta por los tenderetes volvimos ya para el hotel a dormir.

 

 

 

Mercado y puesto de insectos

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