VISITA AL PAZO DE VILANE

Un día Pelayo trajo una caja de
huevos camperos, por cierto bonita y distinta al resto, que nunca antes
habíamos comprado. Al abrirla encontramos un papel invitándonos a una jornada
de puertas abiertas que hacían justo dentro de un par de fines de semana.
Rápidamente nos pusimos en contacto con ellos a través del teléfrono que venía
en la nota.
Reservamos tres plazas, pues esos
días estaba con nosotros Olaya, la hija de Pelayo. Nos dijeron que iban a
grabar imágenes de vídeo de la jornada y a los niños, si no nos importaba, a lo
que accedimos sin problema. Querían hacer unos vídeos para darse a conocer y
qué mejor que haciéndole preguntas a los niños que visitarían el Pazo ese día.

Nos presentamos puntuales el
sábado 27 de junio y enseguida cogieron a Olaya para hacerle unas preguntas y
grabarlas mientras iban llegando los visitantes. Cuando estuvimos por fin todos,
que éramos bastantes, iniciaron la presentación del Pazo. Resulta que estas
visitas las hacen una vez al año así que fuimos unos afortunados al comprar los
huevos justo unos días antes del día de la visita.
Resulta que el bonito pazo (cuyo
edificio principal data del S. XVIII) pertenecía a los Ulloa y la familia que
lo tiene ahora son sus descendientes, pues ha pasado de generación en
generación hasta nuestros días. Para recuperar el lugar consideraron que la
mejor manera era ejercer una actividad económica. Se decidieron por los huevos
de gallinas en libertad.
Nos enseñaron como salían por la
mañana de la nave en cuanto les abren las puertas, para que pasen el día por la
finca. Luego nos mostraron cómo ponen los huevos y salen por un extremo de la
nave, en una cinta, en donde los recoge una operaria y los coloca en bandejas
especiales.

Más tarde se seleccionan,
escogiendo los mejores. Se guardan en cajas de cartón de 6 en 6 y se precintan.
Vimos cómo varias mujeres se encargaban del proceso completo, maravillándonos
cómo montaban de rápido las cajas de cartón, alucinante. Tengo que decir que
todas las instalaciones son un derroche de limpieza y orden.

Luego dimos un paseo hasta las
plantaciones ecológicas que tienen de arándanos, grosellas y frambuesas.
Comimos unos cuantos arándanos y grosellas, pues ya había bastantes maduros. 

Tras el bonito paseo volvimos al pazo para ver los productos que están elaborando:
Mermelada de arándanos
(2’5€):
contiene un 75% de fruta, procedente de sus fincas. Nos llevamos un
frasco pero todavía no lo hemos probado.

Mermelada de tomate (3€):
contiene un 72% de fruta, se trata de tomates de producción ecológica de la
finca y puedo decir que estaba buenísima, pues nos llevamos un frasco. Como podéis comprobar en la foto, probamos esta mermelada en cuanto llegó a casa y puedo asegurar que está riquísima.

Mermelada de frambuesa:
es la que tiene mayor porcentaje de fruta del mercado, un 80%, procedente de su
finca.

Jugo de frambuesa:
elaborado a partir de la maceración de fruta de la finca, extrayendo todos los
aromas y cualidades.

Huevos camperos: muy
sabrosos huevos, ideales para comer solos o para hacer un postre, salados, etc.
Toda la fruta se va recogiendo
poco a poco, en el momento justo de maduración. Tienen en mente ir sacando más
productos, todos provenientes de la finca. Además nos regalaron una camiseta
con el logo del Pazo a cada uno.

Volvieron a grabar unos cuantos
vídeos después de la visita para ver lo que habíamos aprendido. La verdad es
que pasamos una jornada maravillosa con Nuria, Piedad, Juan, Juan junior, y
todo el equipo, fue una experiencia inigualable, sobre todo para gente de
ciudad como yo, que nunca tuve mucho contacto con los animales y el campo.
Fíjate si fui valiente que sujeté una gallina que me cogió Juan junior para que
la tocase ;p!!!
Si queréis visitar la web del pazo, en donde podréis consultar el
blog, leer la filosofía de la familia, recetas, pero también podréis comprar
sus buenísimos productos, es www.pazodevilane.com.
Después de la visita, que duró
alrededor de 3 horas, quisimos ir a comer por la zona. Nos habían recomendado A
PARADA DAS BESTAS pero ya no quedaba mesa para ninguna hora. Entonces nos
acercamos hasta EL CRUCE, en Vilatuxe, del que habíamos oído hablar mucho y muy
bien.

Además de restaurante tienen
carnicería, al parecer tienen unos productos excelentes. Había mucha gente en
el comedor pero los camareros se daban toda la prisa del mundo por atender las
mesas. Nosotros pedimos de primero una ración de Pulpo a la gallega que estaba
excelente.
De segundo Olaya pidió Pluma,
Pelayo churrasco de buey y yo Solomillo de ternera. Pelayo y yo habíamos pedido
solomillo de vaca vieja pero no había, así que tuvimos que cambiar. Estaba todo
riquísimo y la carne perfecta. Además las patatas eran muy buenas. Las raciones
además de solomillo y churrasco eran muy abundantes. Para beber tomamos un
LADAIRO BARRICA que os recomiendo probar vivamente, si es que no lo habéis
hecho ya, está tremendo.

 
De postre pedimos Flan de café,
Tarta de queso, Mousse de maracuyá con helado de coco. El que más me gustó fue
la tarta de queso. Vimos que el restaurante tiene vino de la casa y le pedimos
un par de copas del blanco para probar, pero nos invitaron. Tampoco pagamos los
cafés. Pagamos 80 euros, lo cual me pareció muy buen precio. Volveremos.

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