Ruta da Pedra e da Auga

El sábado 20/08/2016 decidimos realizar la Ruta da Pedra e da Auga, que tanta fama le ha dado Mariano Rajoy. Une la localidad de Ribadumia con el Monasterio de Armenteira, atravesando varios ayuntamientos. Ese día nos levantamos sin prisas, hicimos bocadillos y cogimos el coche hasta la rotonda de Ribadumia, en donde hay una caseta de madera, que es el Punto de Información. Cuando llegamos, sobre las 12 horas, el aparcamiento que hay al lado de la caseta estaba casi lleno, menos mal que aún quedaban un par de huecos… Si ahí no hubiese sitio también se puede dejar el coche en los alrededores de la rotonda.

Caseta de información y aparcamiento en la rotonda de Ribadumia
 

Una chica muy amable que había en la caseta de información nos explicó en qué consistía la ruta, además de entregarnos un mapa. El camino sigue el cauce del río Armenteira, prácticamente en su mayoría de kilómetros a la sombra de los árboles, por lo que es ideal para los días de calor.

Horario de la caseta de información
 

La ruta se divide en dos partes:

Muiños de Barrantes: desde Ribadumia hasta la Aldea Labrega, totalmente llana. En este tramo hay seis molinos restaurados.

Muiños de Serén: desde la Aldea Labrega hasta el Monasterio de Armenteira, con ligera pendiente en algunos puntos (desnivel de más de 200 metros).

Mapa de la ruta

Los dos tramos suman alrededor de 7 km por lo tanto, si hacéis ida y vuelta como nosotros, serán unos 14 km. La chica nos dijo que se suele tardar un total de 4 horas en hacer ida y vuelta, a un paso tranquilo, y fue efectivamente el tiempo que nos llevó. Si sólo queréis hacer ida o vuelta es posible también pero necesitaréis dos vehículos. Otra opción, si vais con niños o tenéis movilidad reducida, es hacer la ida y vuelta del primer tramo, que es totalmente llano (saliendo y volviendo a la rotonda de Ribadumia).

Punto de inicio de la ruta

Nosotros decidimos hacer los 14 km, comenzando en Ribadumia para que la vuelta, cuando se supone que está uno más cansado, fuese cuesta abajo. Total, que sobre las 12:15 comenzamos la ruta en la Rotonda de Ribadumia y rápidamente llegamos al primer molino, Muiño de Chantada, que está totalmente restaurado y se puede entrar a observar el funcionamiento del mismo. Estos molinos aprovechaban la fuerza del agua del río para moler cereales (principalmente maíz) y obtener así harina para elaborar pan. Además eran lugares de encuentro de los vecinos, figurando a menudo los molinos en el folclore popular (cantigas, refranes, leyendas, etc.).

Molino de Chantada
Muiño de Chantada

A lo largo de la ruta hay más de 30 molinos de agua, en distintos estados de conservación, haciendo la ruta más agradable e interesante. En varios de ellos se puede entrar y observar aún la piedra de moler, otros están cerrados y algunos derruidos.

Al lado del segundo molino, el de O Con, hay una piedra en la que se aprecian varios petroglifos (cruces y cazoletas), marcados por un cartel. Sin embargo el mismo aclara que no son prehistóricos, sino que pertenecen a la Edad Media.

Petroglifos
Petroglifos

A lo largo del cauce del río veréis preciosas pozas de agua en donde os podréis dar incluso un chapuzón o mojar los pies. Es ideal para ir con niños, estoy segura de que les encantará. Veréis carteles que explican la vegetación de la zona: alisos, sauces, robles, avellanos, castaños, laurel, helechos, etc.

Cafetería de la Aldea Labrega

Tras el primer tramo llegamos a la Aldea Labrega en donde hay baños y una cafetería. Disponen de varios parques infantiles en donde podrán jugar los niños mientras os sentáis en la terraza a tomar algo; también hay una gran poza donde se podrán bañar. A este punto se puede llegar también en coche por lo que puede igualmente ser un lugar de visita interesante si vais con niños y no queréis caminar.

Aldea Labrega
Aldea Labrega

En la Aldea Labrega se encuentra la Aldea de Piedra, realizada por la Escuela de Canteros de la Diputación de Pontevedra, consistente en la representación de los símbolos tradicionales del rural en ese material y a pequeña escala: un hórreo, un crucero, un lavadero, animales, una capilla, un carro, etc. A los niños les encantará jugar en esta zona.

Poza y paisaje 
Ruta da pedra e da auga

Continuamos con la segunda parte de la ruta, que consiste en un tramo llano (a mi entender un poco más aburrido) para luego comenzar una ligera pendiente y con ella numerosas pozas y preciosos recovecos. Finalmente, tras dos horas y veinte minutos, llegamos al Monasterio de Armenteira. Quiero puntualizar que no nos dimos ninguna prisa y paramos bastante para hacer fotos, por lo que se puede hacer en menos. Justo delante del Monasterio hay unos cuantos bares en los que podréis comer o tomar algo, si no queréis llevar bocadillo.

Monasterio de Armenteira
 

En cuanto al Monasterio, entramos a ver la iglesia (austera) y el claustro, que no es muy grande pero sí bonito. La chica que había en la entrada nos dijo que en él viven actualmente 9 monjas de clausura que venden diferentes objetos que fabrican: música, cerámica, jabones, así como dulces de otros conventos, y además disponen de hospedería. Si queréis saber más de él, podéis visitar su web pinchando aquí.

Claustro del Monasterio de Armenteira
 

Nosotros comimos los bocadillos que llevábamos en el patio de entrada al Monasterio y luego nos tiramos un rato en el césped que hay en la parte trasera de la iglesia (yo incluso dormí un rato). Sobre las 15:45 comenzamos el camino de vuelta, que nos llevó una hora y media; en este tramo apenas vimos otros senderistas, estuvimos prácticamente solos. Por la mañana había más gente, pero tampoco era agobiante.

Ruta da pedra e da auga

Vimos bastante vida durante la ruta: mariposas, libélulas, aves, caballos, una comadreja (estuvimos un buen rato observándola y ella a nosotros, pues se acercó a curiosear en varias ocasiones, muy simpática), etc. La ruta en general está bastante bien señalizada, sólo hay un punto en que atraviesa otra rotonda (salida de la autopista hacia Cambados) en la que igual podéis tener problemas para saber por dónde continúa. Tenéis que cruzar dicha rotonda por el paso de cebra y dirigiros hacia una aparcamiento de tierra que veréis al otro lado (de hecho hay gente que empieza ahí la caminata).

A continuación podéis bordear la siguiente rotonda por un caminito arbolado de 10 metros o atravesar por el asfalto en dirección al gran cartel que marca la ruta. Por cierto, si queréis el track lo podéis descargar en la web del Ayuntamiento de Meis pinchando aquí.

Tras llegar finalmente a la rotonda de Ribadumia, sobre las 17:15, estiramos un poco para no tener dolores musculares al día siguiente y nos fuimos a Cambados a tomar algo. Es un lugar al que vamos muy a menudo por su amplia oferta gastronómica y cultural, bien merece la pena una visita, sin embargo nunca habíamos estado en su famoso cementerio así que nos acercamos finalmente a verlo. Según la web del Ayuntamiento de Cambados se unió a la Ruta Europea de Cementerios Singulares (en la que figuran 179 camposantos) y además es Monumento Nacional desde 1943.

Cementerio de Cambados

En él se encuentran las ruinas de la iglesia gótica de Santa Mariña Dozo (que data del siglo XV). Se pueden observar parte de una torre y varios arcos que siguen en pie y que dan un aspecto misterioso al cementerio. En el interior de la iglesia y en los alrededores veréis numerosas tumbas, aprovechando todo el espacio disponible.

 Cementerio de Cambados
Iglesia de Santa Mariña Dozo
 
La visita no os llevará mucho tiempo, pues el lugar es pequeño, pero sí es muy especial, estoy segura de que os encantará.

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